Monitoreo continuo y pasivo de la postura de seguridad de tu dominio. Guarda una línea base, revisa periódicamente y te avisa solo cuando algo cambia o se degrada.
Todo el chequeo es pasivo. Se mira lo que tu dominio ya expone en registros y respuestas públicas, sin intrusión ni pruebas invasivas.
Si falta o queda en p=none, cualquiera puede enviar correo a nombre de tu empresa. Vigía avisa si el registro cae o se debilita.
Define qué servidores pueden mandar correo por tu dominio. Un SPF roto o demasiado abierto abre la puerta a la suplantación.
Un certificado vencido rompe el sitio y espanta a los clientes. Vigía cuenta los días que faltan y avisa antes de que expire.
Las cabeceras correctas frenan ataques comunes en el navegador. Si desaparecen tras un despliegue, lo sabes.
Cada certificado nuevo queda en registros públicos. Un subdominio que aparece de la nada puede ser superficie de ataque nueva que nadie autorizó.
Vigía no busca llenar tu bandeja de entrada. El objetivo es que sepas de un cambio relevante y de nada más.
En el primer chequeo se registra el estado actual de tu dominio como punto de referencia.
El monitor vuelve a correr por su cuenta, sin que nadie tenga que acordarse de hacerlo.
Cada corrida se contrasta con el estado guardado para detectar qué cambió y qué se degradó.
Si nada cambió, no hay ruido. Si algo se movió o empeoró, llega el aviso con el detalle.
Vigía de dominio es monitoreo, no reemplaza un diagnóstico ni un pentest. Un pentest busca activamente vulnerabilidades en un momento dado. Vigía cuida en el tiempo que lo que ya está bien siga estando bien. Los dos se complementan.
Cuéntame tu dominio y lo dejamos monitoreado.
Quiero activar Vigía